¿Qué se siente adentro de una cámara hiperbárica?

La Cámara Hiperbárica se usa con fines médicos y está especialmente acondicionada para suministrar Oxígeno en altas concentraciones a una presión superior a la atmosférica normal. De esta forma aumenta la disponibilidad de Oxígeno en el plasma sanguíneo, lo que acelera el proceso de recuperación en las patologías tratadas por los médicos.

Las sesiones en Cámara Hiperbárica deben ser relajantes y placenteras. Es fundamental ingresar con ropa cómoda, sin calzado y con objetos que ayuden al paciente a tener una estadía confortable, como almohadas, mantas, música, un libro o incluso una tablet.

El asistente le coloca una máscara al paciente y le explica cómo debe actuar para compensar los oídos. Una vez dentro de la cámara hiperbárica, se cierra la puerta y comienza a ingresar aire u oxígeno, dependiendo si la cámara es multiplaza o monoplaza. Esto genera un ruido similar a un soplido y se comienza a tener una sensación de presión en los oídos, como si estuvieran tapados, lo que ocurre porque la presión desplaza el tímpano hacia el interior. Para revertir esta situación se puede tragar saliva o también realizar la llamada “maniobra de Valsalva”, que consiste en taparse la nariz e intentar soplar por ella. Como la nariz está tapada, el aire pasa por las trompas de Eustaquio hacia el oído medio y desplaza el tímpano hacia fuera. La molestia dura sólo unos minutos hasta que la cámara está presurizada. Es probable que también se tenga la sensación de oído tapado cuando se inicia la despresurización; en ese caso se debe realizar nuevamente la maniobra de Valsalva.

Las sesiones duran entre 60 y 90 minutos, de acuerdo con lo que haya indicado el médico; durante ese tiempo, algunos pacientes descansan, otros leen o escuchan música.

Es importante aclarar que una sesión en Cámara Hiperbárica no actúa como un remedio. Cuantas más sesiones, mejores resultados.

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